El símbolo en el documento oficial impreso

La imprenta pronto comenzó a ser utilizada para difundir más eficazmente aquellas normas de obligado conocimiento general y que tenían que llegar rápidamente a todos las autoridades y oficiales públicos, independientemente de dónde estuviesen. Con ella se obtenía un resultado más económico, rápido, eficaz e indubitable que realizando muchas copias manuscritas del documento principal.

 

Esta es la razón de ser de las circulares impresas y de los boletines oficiales ministeriales. Las disposiciones impresas durante el siglo XVIII, a excepción de avisos, bandos y carteles, seguía el mismo diseño y apariencia que un libro. El uso de las armas rea-les y nacionales que aparecen en las portadas y en las cubiertas de éstas disposiciones impresas avala y realza su carácter oficial.


En el siglo XIX el documento público administrativo con composición tipográfica y formato de libro fue la mejor forma de publicitar los actos del Gobierno y las principales disposiciones oficiales ante las Cortes y la ciudadanía.
 

En cubiertas y portadas se usarán por igual, e incluso en determinados momentos indistintamente, los blasones de la Monarquía como las armas representativas del servicio público. En 1869, 1873 y desde 1931 se usará casi con carácter privativo el escudo nacional.

Escudo completo con las armas de Felipe V y Fernando VI (1701-1761)

Felipe V mantuvo el blasón de la Casa de Austria. En primer lugar lo hizo por tratarse de las llamadas armas de dignidad: no representan a la familia reinante, sino al reino en sí mismo. En segundo lugar por-que así manifestaba públicamente su condición de heredero legítimo de Carlos II frente a los intereses del Archiduque Carlos de Austria.

 

Éste último también reinaría con el nombre de Carlos III durante la Guerra de Sucesión española de 1701 a 1714. Felipe V tan solo hizo una pequeña reforma en el escudo usado habitualmente por los monarcas españoles desde Felipe II a Car-los II. Se colocó en su centro un nuevo escusón –o pequeño escudo- en azur o azul, con tres flores de lis puestas dos y una. Se trataba del escudo real de Francia, por los borbones, rodeado de una orla roja con la brisura de Anjou, rama de la familia de la que procedía Felipe V.

 

El escudo de la fotografía figura en la portada del «Arancel para los derechos del Real Almirantazgo», aprobados en 23 de diciembre de 1748. Un ejemplar del mismo se conserva en la Biblioteca Central del Ministerio de Economía y Hacienda.

Descripción:

El escudo queda distribuido en seis cuarteles con un entado en punta y en su centro un escusón: 1) cuartelado de Castilla y León con entado en punta de Granada, 2) Aragón partido de Sicilia, 3) Austria, 4) Borgoña ducal, 5) Borgoña condal, 6) Brabante, 7) entado en punta de Flandes partido de Tirol; y 8) escusón de Borbón-Anjou. Este diseño heráldico fue mantenido por Fernando VI.

Escudo grande de la Monarquía de Carlos III

1761-1931. Ya se ha señalado anteriormente que Carlos III reformó profundamente su blasón. Introdujo las armas ducales de Toscana y Parma como reivindicación de que su linaje no sólo provenía de la casa de Borbón, sino también de los Farnesio y de los Médicis.

 

El escudo que aparece en la fotografía es muy curioso. Encabeza la portada de la «Instrucción que han de observar los administradores, fieles de los lavaderos, visitadores particulares, y todos los ministros y dependientes de la Renta general de lanas del Reino, por cuenta de la Real Hacienda; cuya administración dará principio con el Corte de éste presente año de mil setecientos cuarenta y nueve».

 

El escudo corresponde al diseño de Carlos III, aunque se trata de un modelo imperfecto en el faltan las armas del reino de Granada. Lo curioso es la fecha de la Instrucción, 1749. En ese año el monarca reinante era Fernando VI, hermanastro y antecesor de Carlos III, por cuyas venas no corría la sangre de los Farnesio ni de los Médicis. Se trata de una errata pues Carlos III no comenzó a reinar hasta 1759, siendo a finales de ese año cuando adopta un nuevo blasón.

Escudo grande de la Monarquía de Carlos III

No existe un diseño oficial único en lo que se refiere a la forma y adornos de los escudos reales usados en tipografía. Todo depende de los hierros y tipos de que disponga en cada momento el impresor. A continuación aparecen diferentes diseños de escudos grandes utilizados en impresos publicados durante el reinado de Carlos III.

El escudo de la fotografía aparece en la portada de la «Real Cédula expedida en San Ildephonso en 19 de agosto de 1766. En la que S.M. declara los privilegios y essenciones de que deben gozar los fabricantes de salitres y dependientes de estas fábricas en el Reyno». Un ejemplar de las mismas se custodia en la Biblioteca Central del Ministerio de Economía y Hacienda.

Escudo grande de la Monarquía de Carlos III

El escudo de la ilustración aparece en la «Real Cédula de Su Magestad por la que se sirve prescrivir las reglas se han de observar para impedir la extracción de oro y plata de estos Dominios, y la distribución del importe de las aprehensiones que se hicieren de estas especies, quando se justifique el contravando, y el rigor con que deben ser tratados los reos.

 

Y a su continuación las dos Reales Cédulas de 17 de diciembre de 1760 y 22 de julio de 1761 que cita la Ordenanza», promulgada en 23 de julio de 1768. La fotografía ha sido tomada del ejemplar conservado en la Biblioteca Central del Ministerio de Economía y Hacienda.

Escudo grande de la Monarquía de Carlos III

Escudo de Carlos III que aparece en la porta-da de la «Real Cédula de Su Magestad, por la que se digna aprobar la proposición hecha por Buenaventura Roca y compañía, vecino de la ciudad de Barcelona, para el establecimiento de una diligencia de coches desde Barcelona a Madrid y desde Madrid a Cádiz, con varias condiciones que en ella se expresan».

 

Fue promulgada en 19 de mayo de 1771, año a partir del cuál se observa un cambio en los elementos que adornan el escudo: el collar de la Orden de Carlos III sustituye a los utilizados hasta entonces, los del Toisón de Oro y del «San Genaro».

 

El ejemplar de la fotografía se conserva en la Biblioteca Central del Ministerio de Economía y Hacienda.

Escudo grande de la Monarquía de Carlos III

Escudo de Carlos III que aparece en la portada de la edición del «Real Despacho de ordenanzas aprobadas por Su Magestad a consulta de la Junta de Comercio y Moneda, para todas las platerías de estos Reynos; y particulares para el Colegio de San Eloy de Madrid; a diez de marzo de mil setecientos setenta y uno».

Escudo grande de la Monarquía de Carlos IV

Tanto Carlos IV, como Fernando VII e Isabel II adoptaron como propio el escudo diseñado por Carlos III. La composición heráldica del blasón no varió pero, como en los casos anteriores, si lo hicieron los diseños del escudo en función de los hierros de que dispusiese el impresor en cada momento. El escudo de la fotografía corresponde a la portada del «Reglamento general para el Gobierno de las Reales Fábricas de salitre, pólvora y azufre del Reyno que se administran de cuenta de la Real Hacienda», impreso en la Imprenta Real en 1808. Ya se observa un cambio en la composición elegida por el grabador.

 

El escudo aparece sobre una cartela festoneada con vueltas, orlado del collar de la Real y Distinguida Orden de Carlos III. La placa es soportada por el león de España que, a su vez, porta la coro-na Real. Puede pensarse que se inspira en el escudo que adorna la fachada principal del Ministerio de Economía y Hacienda, lo cual es muy factible.

 

Roberto Michel trabajó para la Real Casa de la Moneda de Madrid, órgano adscrito a la Real Hacienda, que conserva algunos modelos en cera de sus estatuas. También lo hizo para el Gabinete de Grabado de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, dónde formó discípulos que seguirían sus diseños. Además las dos instituciones mencionadas intervenían frecuentemente en la confección de las planchas de grabado para la Imprenta Real. El ejemplar de la Real Cédula se conserva en la Biblioteca Central del Ministerio de Economía y Hacienda.

Escudo grande de la Monarquía de Fernando VII

Escudo de Fernando VII que figura en la portada de la edición impresa de la «Real Cédula de S.M. por la qual se renuevan las Reales resoluciones acerca de la aprobación de Arquitectos y Maestros de obra, lo que debe preceder indispensablemente a su execución, nombramiento de Arquitectos y sus calidades, y lo demás que se expresa».

 

Fue aprobada en 2 de octubre de 1814 y publicada por la Imprenta Real. El ejemplar de la Real Cédula se conserva en la Biblioteca Central del Ministerio de Economía y Hacienda.

Escudo grande de la Monarquía de Fernando VII

Escudo de Fernando VII que figura en la portada del «Real Arancel General de entrada de frutos, géneros y efectos del extranjero, para gobierno de las Aduanas del Reino», publicado por la Imprenta Real en 1825.

 

El ejemplar del Arancel se conserva en la Biblioteca Central del Ministerio de Economía y Hacienda.

Escudo grande de la Monarquía de Fernando VII

Escudo de Fernando VII que ilustra la portada de la «Real Cédula de S. M. y Señores del Consejo, por la que se establecen de nuevo las reglas que han de observarse en estos Reinos en el ejercicio de las Nobles Artes, y nombramiento de Arquitectos de las Corporaciones civiles y eclesiásticas, en los términos que se expresa», dada en 21 de abril de 1828 y publicada en Madrid por la Imprenta Real. El ejemplar del que se ha tomado la fotografía se conserva en la Biblioteca Central del Ministerio de Economía y Hacienda.

Escudo pequeño de la Monarquía de Isabel II

En vigencia desde 1834 hasta 1868, fecha del derrocamiento de Isabel II. Fue restablecido en 1875 tras la restauración alfonsina y se usó, aunque sin respaldo de una regulación oficial, hasta 1931. Durante el reinado de Isabel II, y por fuerza de la costumbre, se comenzó a utilizar el escudo pequeño de la monarquía como escudo nacional  por las Cortes, el Gobierno y los departamentos ministeriales surgidos de la reforma administrativa de 1834.


En la portada de los «Presupuestos Generales del Estado para el año de 1856 y los seis primeros meses de 1857», publicados en Madrid por la Imprenta Nacional en 1856, figura el escudo cuartelado de Castilla y León, con entado en punta de Granada y escusón de Borbón-Anjou, dispuesto sobre una cartela festoneada, orlado del collar de la Orden del Toisón de Oro y timbrado de la corona real.

Escudo pequeño de Monarquía con los atributos del Servicio Público

Usado entre 1834 y 1869. Es el mismo diseño heráldico que aparece en la ilustración anterior, solo que orlado por la palma y la rama de olivo.

 

Aparece en la cubierta de la obra publicada por la Dirección General de Aduanas: «Cuadro general del Comercio Exterior de España, con sus posesiones de Ultramar y potencia extranjeras en 1855», publicado en Madrid en 1856 por la Imprenta Nacional.

Escudo grande de la Monarquía de Isabel II

En uso desde 1833 hasta 1868. Así como el escudo pequeño de la monarquía se comenzó a utilizar en las portadas y las cubiertas en papel de las publicaciones oficiales.

 

Para las ediciones de lujo en cuya encuadernación se usaba piel o tela se estampaba en oro el escudo grande de la monarquía. Era una forma de conferirle al libro la mayor solemnidad posible. Los modelos de los escudos varían según los

casos, no hay un diseño oficial uniforme.

 

Como característica común de todos ellos es que el escudo aparece orlado por los collares de la Insigne Orden del Toisón de Oro y de la Orden de Carlos III.

 

La ilustración reproduce la cubierta de «Estadística del General del Comercio Exte-rior de España con sus posesiones de Ultra-mar y potencias extranjeras para el año 1862»; publicación elaborada por la Dirección General de Aduanas.

Escudo nacional de España

1869-1870. Ya se ha señalado que el primer Escudo representativo de la soberanía nacional de España fue adoptado a instancia del Ministerio de Hacienda.

 

La necesidad de acuñar una nueva moneda con los atributos de la Nación impulsó a solicitar de la Real Academia de la Historia que formase una comisión que estudiase el diseño de un nuevo blasón representativo de la soberanía nacional. El informe fue emitido en 6 de noviembre de 1868, planteando un escudo que reflejase por igual todos los reinos históricos que integraban la nación española.

 

También se recomendó que, mientras las Cortes no designasen un nuevo soberano, el escudo estuviese timbrado provisionalmente por una corona mural o cívica en reconocimiento al hecho de que la Revolución fue un movimiento fundamentalmente urbano. Igualmente, faltaba incluir un escusón con el blasón de la nueva dinastía reinante.

 

Este blasón es la base del actual escudo nacional, adaptado a la dinastía reinante, y fue utilizado por la Primera y la Segunda República. El escudo aparece en la cubierta y en la portada de la edición oficial las «Ordenanzas generales de la Renta de Aduanas, aprobadas por Decreto de 15 de julio de 1870», editadas en ese año en Madrid, por la Imprenta de Manuel Tello.

Descripción:

Campo del escudo dividido en cuatro cuarteles: 1) Castilla, 2) León, 3) Aragón y Cataluña y 4) Navarra; con 5) entado en punta de Granada. Como símbolo de las posesiones ultramarinas el escudo es flanqueado por las columnas de Hércules. Debía ir timbrado de una corona mural o cívica como reconocimiento a que la Revolución septembrina de 1868 fue un movimiento urbano, hasta que las Cortes decidiesen cuál sería la naturaleza jurídica de la Nación.

Escudo nacional de España utilizado durante el Reinado de Amadeo I

En uso entre 1871 y 1872. Tras muchas deliberaciones las Cortes españolas ofrecieron la corona a Amadeo de Saboya, duque de Aosta, instaurándose así la efímera dinastía sabauda. Siguiendo las instrucciones prescritas por la Real Academia de la Historia, el escudo integró los símbolos del nuevo monarca.

 

La corona mural o cívica fue sustituida por la Corona Real española y se colocó un escusón con las armas de Saboya.: Sin embargo, no se cumplió con la uniformidad deseada en el uso del escudo.

 

El modelo de la ilustración que aparece impreso en oro en la cubierta de una publicación oficial conservada en la Biblioteca Central del Ministerio de Economía y Hacienda es anómalo. No incluye las armas de Aragón y de Navarra se limita a repetir el antiguo cuartelado de Castilla y de León.

Descripción:

El blasonamiento del escusón con las armas de la casa de Saboya es: en campo de gules o rojo, una cruz llana de plata, con bordura componada de oro y azur.

Escudo grande de la Monarquía de Alfonso XII y Alfonso XIII

En uso entre 1875 y 1922. Una de las primeras medidas del Gobierno provisional presidido por Cánovas del Castillo, mientras se espera la llegada desde el Reino Unido de Alfonso XII, fue rehabilitar el uso de los emblemas monárquicos anteriores a la Revolución de 1868. Es uno de los principales elementos simbólicos de la Restauración.

 

Sin embargo, hay que señalar que durante el reinado de Alfonso XII, la regencia de María Cristina y el reinado de Alfonso XIII hasta 1922, se produjo una total anarquía en el uso de los símbolos nacionales de la que en buena medida fue responsable el Ministerio de Hacienda a través de la emisión de moneda.

 

El grado de confusión fue tan gran-de que en 1906 se abriría un profundo deba-te sobre cuál era el auténtico escudo oficial de España. El escudo utilizado en la cubierta de los «Presupuestos generales del Estado para el año económico de 1913». Reproduce las armas completas de la Monarquía conforme al diseño aprobado por Carlos III.

Escudo oficial de la Segunda República Española

En uso desde 1931 a 1939. Ya se ha comentado que la Segunda República española rehabilitó el escudo usado por el Gobierno provisional de 1868. En concreto el modelo elegido fue el escudo que aparecía en el reverso de las monedas de cinco pesetas acuñadas entre 1869 y 1870. El escudo se reprodujo tal cual pero con una diferencia.

 

El diseño de 1869 incluía en su segundo cuartel un león ciñendo la corona Real. Ésta desapareció del blasón oficial de la Segunda República. La ilustración ha sido tomada de la estampación en oro del escudo nacional que aparece en la cubierta de los «Presupuestos Generales del Estado para el ejercicio económico de 1933».

Alegoría de la Real Junta de Gobierno del Comercio de Cataluña (1816)

El grabado que ilustra el «Plan de los canales proyectados de riego y navegación de Urgel que de Real Orden levantó el difunto don Juan Soler y Faneca a solicitud y expensas de la Real Junta de Gobierno del Comercio de Cataluña», publicada en Barcelona, por la imprenta de Agustín Roca en 1816; recoge en su portada un grabado antiguo que fue diseñado por Camarón y realizado por Molés en Barcelona en 1779.

Este grabado ya fue utilizado para ilustrar la portada de la célebre obra de Antonio Campmany y Montpalau: «Memorias históricas sobre la marina, comercio y artes de la antigua ciudad de Barcelona», publicadas en Madrid en 1779 a expensas de la Real Junta y Consulado de Comercio de Barcelona, órgano que dependía de la Secretaría de Estado y del Despacho Universal de Hacienda.

Descripción:

El grabado recoge todos los elementos representativos del comercio en la Ciudad Condal: el escudo de la ciudad formado por un cuartelado en el que aparecen 1) y 3) en campo de plata la cruz de San Jorge en gules; y 2) y 4) las armas reales de la Corona de Aragón: en campo de oro, cuatro barras de gules o rojo, El escudo lleva por tenante la figura de un guerrero armado apoyado sobre un ancla.

 

Le acompaña una figura de Mercurio apoyado sobre unos fardos. Al fondo aparecen las Reales Atarazanas y varias galeras ancladas en el puerto. Es una alegoría del comercio y del papel jugado por Cataluña como potencia marítima.

Alegoría del Estado Pontificio

Los símbolos heráldicos también son utilizados para identificar el contenido de ciertos libros y tratados redactados por los oficiales del Ministerio de Hacienda. En concreto para ilustrar los aranceles en vigor en diferentes países. Este es el caso del frontispicio de la obra manuscrita que se conserva en la Biblioteca Central del Ministerio: «Aranceles generales del Estado Pontificio, con los derechos de ancorage y toneladas en el Puerto de Ancona». Se trata de una traducción hecha en 1804 por Vicente González del Reguero, a instancia de Departamento del Fomento General del Reino y de la Balanza del Comercio.

Descripción:

El dibujo a la aguada que aparece en el frontispicio es de inspiración neoclásica. Su tema principal es una gran lápida con el título de la obra como inscripción, coronada por la tiara pontificia y acompañada por las llaves de San Pedro puestas en aspa. Al fondo se representa un puerto como alusión directa a las aduanas y al comercio. El manuscrito se conserva en la Biblioteca Central del Ministerio de Economía y Hacienda.